La Bruja de Yorkshire.
El negocio de modista no redituaba lo suficiente para sacar a toda la familia adelante, por lo que Mary decidió desempeñarse como adivina y estafadora a tiempo completo. Se cambió el nombre por “Sra. Moore” y afirmaba ser la séptima hija de un séptimo hijo, suposiciones y creencias tan arraigadas en la población que le permitieron embaucar numerosos incautos dejándolos en la ruina. Encontró la forma de promocionarse en la localidad como una excelente promotora de milagros, todo gracias a los supuestos poderes sobrenaturales que poseía.

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